domingo, 15 de noviembre de 2009




Ojos adictos
espinas de sal,
las calaveras de los cuerpos inertes
se desesperan,
se quiebran,
se deslizan por el inevitable destino,
las sombras se descerebran
en un intento de salvación,
la memoria se pierde
y es extirpado el equilibrio.

Sin sentido,
avanza el caballero
corazón en mano
a presentar sus disculpas
a la esfera indescifrable.

2 comentarios:

Mery Malaya dijo...

Poética interesante, muy buena.

Beso.

Pierrot dijo...

Mil gracias guapa