miércoles, 9 de diciembre de 2009

La palabra,
ese es el problema,
traspasa las barreras de la razón.
La misera palabra,
que califica al cretino
en los fértiles campos de la interpretación.

La mirada,
el único argumento.
Confundidos los colores en la transparencia,
es infinito el panel
de únicas versiones
que irrita los ojos de la paciencia.

La apariencia
no es sincera,
guia los pensamientos hacia la estética,
y en ella
se recrean nuestros juicios,
que sentencian la muerte poética.

Olvidadas las paginas de la percepción,
separamos la palabra de la necedad,
sometemos nuestra mente a la simpleza
de admitir mas de una verdad.

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